LA MALDICIÓN DE CASANDRA
La maldición de Casandra El tiempo de los sabios en una civilización que dejó de escuchar "No se am a lo que no se conoce; no se protege lo que no se ama." Por John Sajje Hay mitos que nunca abandonan la historia. No envejecen con los siglos ni permanecen encerrados en los libros. Caminan entre nosotros con otros nombres, otros rostros y otras derrotas, esperando que alguien los reconozca. Son mitos que no pertenecen al pasado. Permanecen entre nosotros, disfrazados de hombres comunes y esta semana vino uno a mi mente: ¡Casandra! A la princesa de Troya, le escupió Apolo en la boca, y le dio el don de la profecía. Podía ver con absoluta claridad aquello que todavía no había ocurrido. Pero cuando rechazó el amor del dios, éste convirtió el regalo en condena: nadie volvería a creerle. Desde entonces, Casandra habitó el lugar más solitario que puede ocupar un ser humano: el de quien posee una verdad que nadie desea escuchar. Siempre imaginamos aquella tragedia...